¡Qué tiempos se vienen!

¡Ay, qué tiempos se vienen! por estos lares teníamos una cierta calma que se vio alterada sin más por la urgencia que nos imprimió la pandemia del COVID-19.

Los tiempos en los que todo era “para alguna vez, más adelante”, “en el futuro” ya no lo son más, es hoy, ahora!

Hoy, me encuentro con un post de Andrés Perez Ortega Producto, ¿y qué solución me ofreces? y rescato esta parte “… que cuando tu vida se basa en lo que otros te “concedan”, automáticamente te conviertes en dependiente.” y esto me hizo acordar a algo que tenía pendiente escribir sobre la (in)dependencia de las herramientas tecnológicas que son las que van definiendo el horizonte de nuestras vidas.

Estoy realizando el curso “Entornos Virtuales de Aprendizaje(EVA): de la enseñanza remota de emergencia al aprendizaje virtual.” dictado por la Facultad de Medicina UNNE y CoDIUNNE y una de las actividades fue mirar un video de Cristóbal Cobo (uno de mis inspiradores) Nuevas Formas de Exclusión de su libro “Acepto las Condiciones” donde reflexiona acerca de la comodidad de dejar que otros decidan por nosotros: lo que leemos, lo que consumimos, las vacaciones que nos podemos pagar, qué noticias debemos leer (porque ya nos acerca según lo que sus algoritmos dicen que nos interesarían)

Esto me llevó a recordar lo que dice Howard Gardner y Katie Davis en su libro “La generación APP” (super recomendable)

“No cabe duda de que la Tecnología (la mayúscula es deliberada) es una parte muy importante de nuestras vidas; y lo es desde mucho antes en nuestras vidas de lo que haya sido jamás a lo largo de la historia de la humanidad. Las tecnologías son diversas (y eso es bueno) pero son las omnipresentes “aplicaciones” las que ejercen la mayor influencia, sobre todo entre los jóvenes: la activación de un procedimiento que nos permite alcanzar nuestro objetivo tan rápida y placenteramente como sea posible.

En la actualidad la vida es, ciertamente, algo más que la suma de las aplicaciones que tenemos a nuestro alcance. Sin embargo, la influencia de las aplicaciones es más generalizada y, en nuestra opinión, más perniciosa, porque el gran alcance y accesibilidad de las aplicaciones inculca una conciencia app del mundo: la idea de que hay que maneras concretas de conseguir, siempre que tengamos la suerte de contar con las aplicaciones correctas y, a un nivel microscópico, podamos acceder a la “super app” que nos permitirá vivir un tipo de vida determinada y que presentaremos al mundo de una manera también concreta.

Ahora nos permitiremos recurrir al sentido del humor más torpe: ¿el conjunto correcto de aplicaciones puede llevarnos a una vida totalmente “hAPPy”?

Y concluyo, con una reflexión de Enrique Dans

” Sea para «ayudar a las empresas a encontrar el talento que necesitan» (un enfoque que me parece ampliamente criticable), sea por iniciativa pública, sea por iniciativa privada o sea lo que sea, la idea de enseñar a los niños a programar y a entender la tecnología que manejan en su vida cotidiana como parte de la educación reglada me parece absolutamente fundamental, y cada día más acuciante.”

Los cambios son cada vez más disruptivos, exigen preparación para entender los procesos y poder ser parte activa en ellos. ¿cómo sentís que impactaron o impactan, las app (aplicaciones) en tu vida?

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